Keylor Navas en Honduras y la ‘keylormanía’

¿Recordás la vez que el Bernabéu aplaudió a Messi, Iniesta o Ronaldinho?

Sí, fenómenos extraños después de una cátedra de fútbol. En San Pedro Sula, Honduras, un jugador del «archi enemigo» (fútbol) recibió tres ovaciones en un solo partido: Keylor Navas.

Si en 2017 el portero costarricense ya había recibido apoyo de una barra de aficionados (hondureños) del Real Madrid en un Honduras 1-1 Costa Rica; en 2021 un estadio entero, con más de 30 mil personas, hizo lo propio.

Porque en Honduras se vive una «keylormanía» (obviamente es portero del PSG, ex del Real Madrid y acá la gente ama la Champions League de Europa), contrario a su país donde muchas veces las opiniones se dividen, que es evidente y que es indiscutible, más allá de que sea un jugador de nivel Champions League, el reconocimiento de la gente de Honduras a Keylor es una muestra de admiración a uno de los mejores del mundo.

Y Keylor lo sabe, lo entiende y lo siente. Comprende que sea cual sea el corazón y coraje futbolero entre ticos y hondureños, los catrachos tienen una «keylormanía».

Un hombre se hizo campo en las noticias del mundo porque viajó durante seis horas -de Ocotepeque, frontera con Guatemala, hasta San Pedro Sula- para recibir un autógrafo del portero del París Saint Germain. Navas, al darse cuenta en su aterrizaje en Honduras, no desairó al hondureño y rompió el protocolo de seguridad de su selección para firmar una camiseta con su foto. Un reconocimiento de humildad.

Claro, habrá también chuscos momentos para los que no están conectados todo el tiempo con el fútbol, que le pregunten a Keylor su nombre, como un colega periodista le preguntó.

Cariño y resentimiento

Luego, en el estadio Olímpico, cuando salieron a calentar previo al juego, Navas corrió en el campo y se paró frente a la gradería de sol este y levantó las manos aplaudiendo, la afición le devolvió una algarabía de vivas, aplausos y gritos.

Luego corrió a la gradería de sol norte e hizo lo mismo y finalizó en la gradería oeste.

En el partido, y pese a ser el héroe costarricense con tres atajadas de otro partido, con tres atajadas que otro mortal hubiera dejado cantar gol, Navas también tuvo su reconocimiento.

«Puta, que pije portero este maje», decían miles en la grada frustrados de no tener un gol nacional pero conscientes de que quién los había evitado no era otro que Keylor Navas.

Cuando finalizó el partido y después de unos agarrones sin sentido, Navas y 30 mil personas rivales se quedaron a solas entre el campo y la grada. El portero levantó las manos y los hondureños le aplaudieron tanto en señal de respeto como el silencio que ya habían guardado cuando se entonó el himno de Costa Rica.

La gente le reconoce su humildad. Porque quizá no haya nada de esfuerzo en abrazarse con Messi o Cristiano, pero sí en desconocidos. Pese a esa fama global, Navas sigue siendo tan humilde como aquel muchacho que dormía en camas viejas en las sedes del Saprissa persiguiendo el sueño que ahora vive.

Navas es uno de los jugadores costarricenses, por no decir el único, que ha sido aplaudido y ovacionado en Honduras

Fenómeno. Keylor Navas es una «keylormanía» en Honduras.

Foto: captura de pantalla Facebook Keylor Navas.

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