El resurgir de las salas de redacción está en las calles

Sala de redacción de El Periódico de Barcelona, España. Foto: El Español.

El 9 de febrero se celebra el día del periodista en Colombia y tuve la enorme fortuna de presenciar, gracias a la tecnología, una tertulia que tuvieron los periodistas Jorge Cardona del diario El Espectador y Jineth Bedoya de diario El Tiempo, ambos colombianos.

En esa enriquecedora charla, el tema central fue, cómo hacer que las salas de redacción vuelvan a tener periodismo de por medio, sobre todo en estos tiempos en los que los clics nos traen de cabeza a todos. Pero bien chicos, alguien tiene que pagar la nómina.

Entonces, el tema se me hizo más que circunstancial, pues vital, tomando en cuenta que nací en una sala de redacción tradicional y espero morir en una, aunque ya eso queda por ahora fuera de mis manos, he vivido la mutación de la sala de redacción, de la tradicional con olor a tabaco y papel a la digital monitores y señales wifi. Y sí, me gesté mientras mi madre trabajaba en la sala de redacción del diario La Tribuna en Honduras. Pero ese cuento ya lo dejaré para después.

En cuentas, regresando al tema. ¿Qué podemos hacer entonces para que el periodismo vuelva a tomar su protagónico en las salas de redacción? No se trata solo de llenar un espacio con escritorios, café, cigarros, monitores y periódicos, sino de llevar gente con ética, principios y que crea que el periodismo es necesario para el desarrollo de las sociedades, la democracia y la evolución misma.

Es que el debate entre si el periodismo es exclusivo de los periodistas no cabe más. El periodismo lo hacen los periodistas y los periodistas se hacen es en la calle, en la reportería. ¿Qué puede existir reportería virtual? Sí, puede existir, y su éxito dependerá de muchos factores, pero la historia buena, el olor a tinta fresca es como un polen que se alimenta de lo que los periodistas traen de la calle.

Por eso, Cardona, consideró en esa tertulia, que “el resurgir de las salas de redacción es volver a las calles”. Y claro, porque hoy en día, estamos muy aburguesados siendo extensiones de Wikipedia y los canales oficiales de las instituciones. El ejercicio del periodismo requiere de ciertas rutinas que deben hacerse sí o sí para entregar productos de calidad.

Porque no es lo mismo, ojo, hacer reacciones, contenidos fríos o piezas periodísticas desde el escritorio 24/7, que igual pueden estar bien hechas -o no-, pero a que a la larga no tienen el mismo sentimiento, olfato y oficio que se logra con la reportería. O tampoco de nada sirve hacer un buen “periodismo de mesa”, si este no cumple con el rigor necesario para catalogarlo como una buena pieza.

Pero también vamos a ser claros y sinceros, hacer periodismo de calle es caro y el periodismo “independiente” no lo puede costear solo. El periodismo es un noble negocio que da para que coman todos en la mesa grande y los periodistas en la mesa chica.

Pese a que el periodismo necesita dejar de ser un repositorio o una caja de resonancia donde se guardan las notas de prensa, el ejercicio del periodismo es costoso y últimamente de pocos resultados comerciales, sobre todo en las sociedades latinoamericanas que cada vez están polarizadas, divididas y desentendidas de las realidad, en culpa por desesperanza de país y en otra medida porque el mismo periodismo le abrió las puertas de par a par a la viralidad.

Antes, esperábamos un sábado para ver los contenidos virales de nuestros tiempos en un periódico, que eran las notas insólitas, las caricaturas, la farándula y el domingo el contenido frío que nos podían dar las entrevistas de profundidad y el periodismo de revista, que mucho, mucho disfruté escribir.

Pero hoy no. No importa más el día, la hora, el lugar y el momento. Lo que tengás, construyás, consigás o produzcás se manda de inmediato a competencia (web, redes, canales sociales, streming), se acabaron los tiempos de “chinear” un “churro” para mañana o guardar tu mejor nota para el lunes. No se puede más.

El contenido de valor a pasado de alguna manera a segundo plano en todas las salas de redacción del Latinoamérica. “No todo es clics”, dijo en esa tertulia la periodista Bedoya, para evidenciar que no es algo que solo esté sufriendo solo yo en Honduras. Lo mismo me dijo en su momento el editor de El Comercio de Perú, Fabricio Torres del Águila, o el consultor de Cases i Associats, Iñaki Palacio.

Ahora las grandes cabeceras priman al productor de contenidos sobre el periodista, ojo, y no me lavo las manos, porque yo fui quien acuñó un término similar en las redacciones que dirigí: “generador de contenidos”, puesto que poco a poco le fuimos cediendo las salas de redacción al clic, a la métrica, a la rentabilidad.

Finalmente casamos ante el altar digital al periodismo con el marketing e incluimos a la publicidad como esa peligrosa amante que hoy a muchos nos hace reflexionar.

Esto fue como cuando los reggaetoneros por un poco más de visibilidad, le entregaron el reggaetón a los artistas pop en esas dichosas “colaboraciones”. ¡Se fueron al carajo!

Al periodismo puede que le pase igual. Y necesita resurgir, dentro y fuera de las salas de redacción. Para ello necesitará no solo calle, sino también rigor.

Conclusiones

Luego de escuchar a estos dos periodistas que hoy editan los dos periódicos más representativos de Bogotá, les dejo acá un par de conclusiones más que válidas para recordar que al periodismo le faltan periodistas comprometidos con la profesión y no tanto con los bolsillos.

  1. Hay que tener oficio, el oficio es pasión por la información y el servicio.
  2. Hay que tener rigor, no todo son likes. En ese rigor hay que regresar a las fuentes, a darle importancia a las dudas, a la comprobación de datos. Hay que oler la noticia.
  3. Hay que llevar la tinta en las venas.
  4. Hay que darle calle al periodismo, a las historias, a las crónicas.
  5. Hay que regresarle valor al periodismo de las regiones. No todo es oficialismo, no todo es localidad, ante ello, se debe trabajar la “hiper-localidad”.
  6. Hay que hacer que regresen además de los periodistas a las salas de redacción, también la controversia, el debate, la defensa del tema y la historia.
  7. Los editores necesitan la contra pregunta tanto como el periodista aprender a preguntar.
  8. El trabajo en equipo de la sala de redacción debe ser aprovechado.

Y agregaré dos más de mi propiedad.

  1. El buen periodismo no se trata solo de tumbar presidentes o funcionarios. El buen periodismo también es ser útil para la sociedad.
  2. El periodismo es un apostolado, no es buen periodista aquel que escribe o edita bien si sus dedos están manchados no de tinta, sino de sangre de inocentes a cambio de las monedas de Judas.
Obviamente este texto está más relacionado con el periodismo de prensa escrita que con el de televisión y radio, donde aún, se resiste con la reportería y el rigor, aunque cada vez menos.

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