HIPOTESIS DE UNA DECADENCIA 1/10

El estadio Héctor Chochi Sosa de Tegucigalpa, con capacidad de más de 12,000 aficionados, no logra tener más de 25 a 50 aficionados (familiares de los players) en los juegos de la Liga Mayor de Béisbol, Francisco Morazán.
El estadio Héctor Chochi Sosa de Tegucigalpa, con capacidad de más de 12,000 aficionados, no logra tener más de 25 a 50 aficionados (familiares de los players) en los juegos de la Liga Mayor de Béisbol, Francisco Morazán.

LA MODA Y LA TELEVISIÓN

Es el béisbol el segundo deporte mas seguido de Honduras. Otra fue el máximo exponente hasta que por 1930 los hondureños descubrieron la pasión del fútbol.

Sin embargo y pese a todo, el deporte de la pelota caliente mantuvo un status de preferencia en asistencia de aficionados en los diamantes hondureños, por unos 50 años más.

Fue por la década de los años 80 del Siglo XX, cuando el béisbol fue muriendo. Ingresó entonces la moda beisbolera de las grandes Ligas de los Estados. El conocimiento que en los Astros de Houston la rompía el hondureño Gerald Young (22 de octubre de 1964, Tela), lo que provocó un estado de efervescencia.

Entonces la TV en el país, comenzó con la transmisión de los juegos de los Yankees y de los Dodgers en los 90.
Antes de eso, era muy común ver el estadio Lempira Reyna (antes de ser una zona caliente) con mínimo de 3,000 personas en los juegos de Olimpia, Rayo-Bac, Medias Verdes, Pilluelos, etc. Entonces las grandes ligas se volvieron moda, y los regalos mas preciados entre la juventud del momento, eran gorras de las franquicias estadounidenses de ese deporte. La apertura del cable, la masificación del mismo en la clase media, apartó a la gente poco a poco del diamante nacional.

Así como el otrora deporte rey (béisbol), el básquetbol tuvo su espacio de preferencia en el ojo del aficionado hondureño.

Fue entre 1960 y 1990 cuando el baloncesto, vivió épocas doradas. Icevic, Isleña, Olimpia, Motagua, Vida, Marathón, Lempira, Cama Nacional, Dimer, Mas x Menos, etc, etc… tenían el interés del aficionado.

El Nacional de Ingenieros Coliseum en Tegucigalpa es el mejor gimnasio de baloncesto de Centroamérica. Tiene capacidad para más de 15,000 personas, pero en los juegos regulares como máximo reune a 80 a 150 personas.
El Nacional de Ingenieros Coliseum en Tegucigalpa es el mejor gimnasio de baloncesto de Centroamérica. Tiene capacidad para más de 15,000 personas, pero en los juegos regulares como máximo reune a 80 a 150 personas.

Los estadios techados nacionales como el Rubén Callejas Valentine en Tegucigalpa, el Municipal en SPS y el Azcona Hoyo en La Ceiba, tenían gradas llenas en cada jornada.
Pero llego la TV y la moda. Aparecido el pandemónium por Michael Jordan entre el 94-97, movió las costumbres y comenzó a dejar de a poco sin aficionados las gradas, que se hicieron hinchas de Bulls (Toros) de Chicago, los Lakers (Laguneros) de Los Ángeles.
La TV por cable ofrecía un juego diario de la temporada regular de la NBA estadounidense y la serie completa de play off. En las canchas de los barrios era muy común ver a muchos jóvenes jugando baloncesto. Hoy eso se acabó.

En relación al fútbol, en las décadas ya mencionadas, tenían las gradas de los estadios hondureños a reventar. En Tegucigalpa un domingo, era muy común ver tres partidos en un día por lo equivalente hoy a L 25.00
Era posible tener hasta 28,000 personas en temporada regular en los años 70 y 80… viendo a las 11:00 AM Pumas UNAH vs. Vida; la 2:00 PM Motagua vs. Platense y a las 4:00 PM Olimpia vs. Victoria; para ejemplificar.

El Nacional ha registrado en los últimos años taquillas de hasta 97 aficionados.
El Nacional ha registrado en los últimos años taquillas de hasta 97 aficionados.

Fue en los años 90, no solo cuando los canales de cable emitieron partidos de las ligas europeas, o cuando Telered 21 ofrecía en directo la Liga Mexicana y los partidos de Boca Juniors de Argentina; entonces la TV local emite partidos de las ligas a las que los jugadores hondureños emigraron, como lo hizo la entonces “Antena Producciones” (Todo Deportes) con partidos del Nacional de Uruguay (Tyson Núñez), del Salzburg y Bad Bleiderg en Austria (Juan Manuel Cárcamo, Francisco Pavón, Julio César Suazo y Maynor Suazo), entre otros.
A finales de los 90, el fútbol internacional es casi una enfermedad viral y comienzan a desfilar por todo el país camisas (imitaciones en su mayoría) del Morelia (por Carlos Pavón), Boca, River, Barcelona, Real Madrid, Milan, Juventus, Inter, Manchester United, Arsenal (el Chelsea no era un club popular en Honduras aún), provocando caídas abismales de asistencias de hinchas a los estadios nacionales pasando de los 28,000 de los 80, a unos 10,000 en los 90, y 6,000 para el 2005, en promedio.
El cable se masificó y hoy tenemos una gama de opciones para ver en los canales internacionales e Internet.

En la actualidad la moda en Honduras es tener equipo en todos lados. Es común que personas te hagan un mapa mental territorial de “sus equipos favoritos”, por ejemplo, no falta quien diga: “En Canadá soy hincha del Montreal Impact, en EE UU del DC United, en México del América” y así hasta llegar al Huachipato chileno. Luego pasan lista en Europa “soy del Manu U, del Bayern, Milan y PSG”.
Sin embargo, la máxima moda hoy en día es ser del Barcelona o Real Madrid.
Digo moda, porque le he consultado a muchos “dizque” aficionados azulgranas, el significado del lema “mas que un club”, la respuesta es obvia: “no sé”. Peor, preguntar de lo que el franquismo en su momento represento para el Real Madrid.

– De qué equipo sos? Se le pregunta a un niño hoy y este responde:
“Del Barça”. Ya muy pocos dicen: “Olimpia, Motagua, etc”.

Los bares en Tegucigalpa pasana abarrotados cada fin de semana, viendo los juegos de la Liga de España. Así como a media semana con los juegos de la Champions Europa League.
Los bares en Tegucigalpa pasana abarrotados cada fin de semana, viendo los juegos de la Liga de España. Así como a media semana con los juegos de la Champions Europa League.

El Internet, la TV satelital, las redes sociales también nos han acercado al mundo exterior, y hemos cambiado el sentido de propiedad local por uno extranjero, que nos ha dejado viendo en casa a todas las ligas del mundo y solo a los estadios locales (de 97 a 1,200 personas por juego), como al béisbol… como al básquetbol.

CONCLUSIÓN 1) Antes no había opciones más que las ligas locales, la TV vislumbró un vacío del fútbol del primer mundo y produjo el desinterés en el hincha criollo, provocando un estado de pertenencia utópica.
Aunque claro, este es solo uno de tantos males.


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